Tumba del liberto enriquecido Eurysaces, un panadero en Roma

Tumba de Eurysaces en Roma

Tumba de Eurysaces junto a Porta Maggiore

La tumba del liberto Eurysaces es un monumento para muchos desconocido en una Urbs que lo eclipsa con su anfiteatro Flavio, foros imperiales y grandes museos del mundo romano. Pero resulta sumamente interesante por toda la información que nos aporta además de por su grado de conservación y, por qué no, de su tamaño…

Relieve que orna la tumba de Eurysaces (Roma, s. I a.C). (De M. Rostovzeff, "Historia social y económica del Imperio Romano")

Relieve que orna la tumba de Eurysaces (Roma, s. I a.C). (De M. Rostovzeff, “Historia social y económica del Imperio Romano”)

La imagen expuesta sobre estas líneas es el detalle del friso que adorna la tumba del panadero Marcus Vergilius Eurysaces, un liberto que consiguió fortuna ejerciendo la citada profesión. Estas afirmaciones se basan, en cuanto su situación social como liberto, en que en la inscripción aparece su cognomen de origen griego precedido del nomen y praenomen romano —seguramente tomado de la familia de su patrono—, algo común entre los manumitidos así como carece de la filiación, lo que es habitual en los sepulcros de los nacidos libres. En lo referente a su fortuna, se infiere del carácter monumental de la sepultura, con mármol travertino, y respecto a su profesión de panadero no hay más que observar el friso que la circunscribe con las distintas fases del proceso de fabricación de pan.

Eurysaces construyó la tumba para sí mismo y quizás también para su esposa Atistia a finales de la República, circa 50-20 a.C., situándola en un lugar no poco prominente como era la intersección de las vías Praenestina y Labicana, en las cercanías de una de las entradas de Roma y entre las arquerías del acueducto Aqua Claudia.

Los libertos eran esclavos manumitidos tras un buen servicio o bien porque habían adquirido lo suficiente como para comprar su libertad y comenzar de esta manera su propia vida independiente. Solían estar orgullosos de dicha libertad y las ganancias que conseguían acometer, por ello en ocasiones levantaban este tipo de monumentos quizá en un intento de representar el comienzo de la forja de una historia familiar —la tan importante gens para los romanos.

La tumba de Eurysaces es uno de los más grandes y mejor conservados monumentos funerarios de libertos en Roma y su friso es un clásico ejemplo del estilo plebeyo en la escultura romana y convierte el conjunto en una honra hacia el gremio de los panaderos.

Pan pompeyano

El bajorrelieve representa las distintas fases de la producción del pan y se sitúa en la parte más alta del monumento rodeándolo. Debajo del mismo se colocará el epitafio o inscripción funeraria del difunto que reza de la siguiente manera: EST HOC MONIMENTVM MARCEI VERGILEI EVRYSACIS PISTORIS REDEMPTORIS APPARETcomo es obvio, este es el monumento de Marco Vergilio Eurysaces, panadero, contratista, servidor público—, la última palabra de la inscripción, el verbo en tercera persona del singular apparet, ha traído de cabeza a los epigrafistas y los debates sobre su significado aún hoy continúan. El relieve representa, en su lado oeste —primera fila de imágenes— el apilado de los panes en cestas y su pesado en grandes balanzas; en el lado sur —la segunda fila de imágenes—, observamos la entrega y molida del grano así como su consiguiente tamizado; el lado norte —la tercera fila— la mezcla y amasado de la conocida forma redonda —es paradigmático el pan conservado de Pompeya en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles— para su posterior horneado en un horno abovedado.

Detalle en el que se aprecian los cilindros y parte del friso

Detalle en el que se aprecian los cilindros y parte del friso

Para una completa comprensión del conjunto considero preciso realizar una descripción de sus elementos arquitectónicos pues también hacían referencia a la profesión del difunto. Las fachadas conservadas contienen cilindros en filas que posiblemente representen medidas del grano o recipientes para mezclar la masa del pan y las esquinas están flanqueadas por pilastras cuadradas.

Algunos autores se hacen eco de los pensamientos de los viandantes ante su presencia, los de clase más alta quizá miraran para otro lado denostando al nuevo rico que hace gala de su nuevo estatus, mientras que el resto le observara con cierto orgullo de su ascenso social además de la buena reputación de su profesión, pues el pan solía ser el alimento central, si no el único, de la gran masa de población romana.

La información que proporciona resulta de gran utilidad para el historiador porque muestra la organización de la producción de carácter semi-industrial del pan a nivel urbano, con una serie de esclavos especialistas en cada etapa de fabricación, nos informa del grado de demanda de pan en Roma y, en definitiva, nos habla de la sofisticación de la economía romana. Algunos autores como P. Temin llegan a hablar incluso de economía de mercado para definir aquélla, corriendo los riesgos del anacronismo inherente en el término.

Recreación de la tumba

Recreación de la tumba

El monumento y su simbología refleja el extraordinario cambio de estatus vivido por esa persona, pues hay que recordar que los esclavos eran concebidos como meras mercancías. Tal vez les tuviera en cuenta al diseñarla pues, conocedor del alto grado de analfabetismo del pueblo, decidió decorar su hogar del más allá con este friso que didácticamente enseñase lo que había sido su profesión, además de la inscripción. Y ello aparece de forma común en la temática funeraria liberta, les vemos vistiendo togas —reservado a ciudadanos romanos— o dando la mano a su mujer, lo que formalizaba el matrimonio —el conubium o derecho de matrimonio no lo tenían los esclavos. Y es que el concepto de arte conmemorativo era algo arraigado en Roma y los ejemplos más importantes los tenemos en las ciudades sepultadas por el Vesubio en el año 79 d.C. de Pompeya y Herculano en cuyas respectivas necrópolis junto a sus muros se pueden observar todo tipo de sepulturas y las distintas clases sociales que componían la sociedad romana.

Un famoso personaje literario de Petronio en su Satiricón, Trimalción, resulta a su vez un liberto enriquecido que invirtió una gran cantidad de dinero en su monumento funerario con el afán de que fuera recordado como miembro de la sociedad y no más un simple esclavo. Aunque si nos salimos de dicha clase social partiendo a lo más alto de la pirámide jerárquica, destaca por su pretensión de ensalzar ciertos hechos por vía del bajorrelieve, la famosa columna de Trajano y sus batallas con los dacios así como la de Marco Aurelio contra germanos y sármatas.

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