El comercio en la Antigüedad: los fenicios

Hablar de comercio en la Antigüedad es hablar de los fenicios, pueblo semita que habitaba el Levante mediterráneo en el actual Líbano. Eran descendientes de los cananeos del II milenio a.C. Se dedicaban sobre todo al comercio a raíz del cual fundaron colonias por todo el Mediterráneo. Pero, ¿cómo llevaban a cabo los intercambios comerciales?

Dirigido por la oligarquía urbana de las ciudades de Levante como Tiro, Sidón o Biblos, el comercio lo basaban en el intercambio de materias primas, principalmente metales preciosos (oro de Libia -África-, plata de Iberia, bronce de Chipre y estaño de Anatolia e incluso Gran Bretaña), por productos manufacturados que se unió a la difusión de ideas tan importantes como el alfabeto, innovaciones tecnológicas en metalurgia y nuevos cultivos (como la vid y olivo, aunque algunos autores consideran que llegaron con anterioridad).

En cuanto a los métodos utilizados por estas gentes del Mediterráneo oriental, la fórmula más desarrollada fue la que se realizaba en lugares específicos normalmente de zonas portuarias: promontorios costeros, islotes cercanos a la costa o lugares elevados próximos a las desembocaduras de los ríos. Otro modo sería el directo, es decir, en la playa desembarcarían y negociarían con la otra parte cara a cara la cuantía de la transacción.

Por último, la manera más curiosa es llamada por algunos autores “silenciosa” o “invisible”. Una vez más, Herodoto nos ayudará a conocer algo más sobre los pueblos del Mediterráneo antiguo. En su libro IV, que trata principalmente sobre la descripción de los escitas y la expedición que lanzó contra ellos Darío I el Grande, nos reporta en sus epígrafes finales cómo los mercaderes fenicios, o cartagineses, descargaban sus mercancías en la playa y se alejaban para que sus destinatarios valorasen lo aportado y ofreciesen el oro que consideraban oportuno retirándose a su vez, para que los comerciantes orientales decidiesen si aceptar la cuantía depositada. Esta operación se repetiría hasta que ambas partes estuviesen conformes.

Para terminar transcribo las palabras de Herodoto, posiblemente recogida directamente de boca de un comerciante fenicio-cartaginés:

 CXCVI. Otra historia nos refieren los cartagineses: que en Libia, más allá de las columnas de Hércules, hay cierto paraje poblado de gente donde suelen aportar y sacar a tierra sus géneros, y luego dejarlos en el mismo borde del mar, embarcarse de nuevo, y desde sus barcos dar con humo la señal de su arribo. Apenas lo ve la gente del país, cuando llegados a la ribera dejan al lado de los géneros el oro, apartándose otra vez la tierra adentro. Luego, saltando a tierra los cartagineses hacia el oro, si les parece que el expuesto es el precio justo de sus mercancías, alzándose con él se retiran y marchan, pero si no les parece bastante, embarcados otra vez se sientan en sus naves, lo cual visto por los naturales vuelven a añadir oro hasta tanto que con sus aumentos les llegan a contentar, pues sabido es que ni los unos tocan al oro hasta llegar al precio justo de sus cargas, ni los otros tocan éstas hasta que se les tome su oro.

Herodoto, libro IV

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2 respuestas a El comercio en la Antigüedad: los fenicios

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