Ágora de Zeus y Afrodita en el firmamento

Conjunción de los planetas Venus (derecha) y Júpiter (izquierda), 13 de marzo, 21:45 aprox.

En una entrada anterior ya comenté lo que iba a suceder en el cielo por estas fechas, una magnífica conjunción de dos de los astros más visibles del firmamento: Venus y Júpiter. Y con dicho espectáculo que podemos disfrutar con tan solo levantar la vista a poniente durante el ocaso y primeras horas de la noche, no me podía quedar sin nombrarlo de nuevo en el blog…

Se trata de los errantes Venus y Júpiter cruzándose de cerca, los dioses que en la mitología griega corresponden a Afrodita, nacida de la espuma (aphros), y a Zeus, dios del Olimpo, reunidos ahora en un ágora celestial quizás recordando las vicisitudes de la Guerra de Troya en la que la primera otorgó Helena a Paris y el segundo colaboró en la cólera de Aquiles y los males que desató para los argivos. Puede que el poeta Homero, y la cultura griega en general, se recreara en estos acontecimientos astronómicos provocando la profunda inspiración de la que nacieron las ricas cosmogonías y mitologías que han llegado hasta nosotros. Y la verdad es que no puede ser de otra manera, pues su belleza, sobre todo para los que tienen la oportunidad de observarlo en un cielo libre de contaminación, es extraordinaria.

Echando mano a la biblioteca, aliada del sabio, propongo la lectura de los pasajes de los nacimientos de ambos dioses que relata Hesíodo, poeta contemporáneo de Homero según la tradición (hacia el siglo VIII-VII a.C.), en su Teogonía. Es curioso cómo ambos llegan al mundo en el escenario de la sublevación de un hijo contra su padre. En el caso de Afrodita es Cronos quien le cercena los genitales a Urano, y en el de Zeus él mismo le derroca y encierra en el Tártaro.

En primer lugar, el nacimiento de Afrodita, como he comentado, se encuadra en el mito de la castración de Urano, el cielo, nacido de Gea, la tierra, que urdió el plan tras su impedimento de dar a la luz su progenie. Forma parte de la primera generación de los dioses, es decir, primero existió el Caos y después Gea, de cuyas entrañas nació aquél…

Vino el poderoso Urano conduciendo la noche (…) El hijo, saliendo de su escondite, logró alcanzarle con la mano izquierda, empuñó con la derecha la prodigiosa hoz, enorme y de afilados dientes, y apresuradamente segó los genitales de su padre y luego los arrojó a la ventura por detrás .(…) desde el preciso instante en que los cercenó con el acero y los arrojó lejos del continente en el tempestuoso ponto, fueron luego llevados por el piélago durante mucho tiempo. A su alrededor surgía del miembro inmortal una blanca espuma y en medio de ella nació una doncella. (…) Salió del mar la augusta y bella diosa, y bajo sus delicados pies crecía la hierba en torno. Afrodita la llaman los dioses y hombres, porque nació en medio de la espuma.

Teogonía (176-197)

En segundo lugar, es también famoso el acontecimiento del alumbramiento de Zeus, que trae consigo la consecuencia de la sublevación contra un padre tirano que se tragaba a todos los hijos que iba dando a luz su esposa Rea…

Rea, entregada a Cronos, tuvo famosos hijos: Histia, Deméter, Hera de áureas sandalias, el poderoso Hades que reside bajo la tierra con implacable corazón, el resonante Poseidón y el prudente Zeus, padre de dioses y hombres, por cuyo trueno tiembla la anchurosa tierra. A los primeros se los tragó el poderoso Cronos según iban viniendo a sus rodillas desde el sagrado vientre de su madre, conduciéndose así para que ningún otro de los ilustres descendientes de Urano tuviera dignidad real entre los Inmortales. Pues sabía por Gea y el estrellado Urano que era su destino sucumbir a manos de su propio hijo. (…) Pero cuando estaba apunto de dar a luz a Zeus (…) llevándole al amparo de la rápida negra noche (…) le cogió en sus brazos y le ocultó en una profunda gruta (…) y envolviendo en pañales una enorme piedra, la puso en manos del gran soberano Uránida, rey de los primeros dioses. Aquél la agarró entonces con sus manos y la introdujo en su estómago, ¡desgraciado! No advirtió en su corazón que, a cambio de la piedra, se le quedaba para el futuro su invencible e imperturbable hijo, que pronto, venciéndole con su fuerza y sus propias manos, iba a privarle de su dignidad y a reinar entre los Inmortales.

Teogonía (454-491)

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2 respuestas a Ágora de Zeus y Afrodita en el firmamento

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