Visita al Museo del Prado: Hermitage

Con motivo de la celebración del Año Dual España – Rusia 2011 el Prado nos trae desde el Hermitage una selección de 170 obras entre las que se incluyen pinturas y esculturas, joyas de la casa Fabergé, piezas arquológicas y artes decorativas. La exposición está disponible hasta el 25 de Marzo.

El pasado martes estuve visitando Madrid y no podía perderme una de las exposiciones más bonitas que ha hecho hasta ahora el museo del Prado. La duración de la visita fue de aproximadamente una hora y media. El aforo es limitado, por lo que os recomiendo sacar las entradas por internet (gratis para estudiantes).

Organizada en dos plantas, la exposición del Hermitage comienza con un recorrido breve de la historia del museo. Sus comienzo con Pedro I el Grande, Catalina II la Grande y su nieto, Nicolás I, todos ellos mecenas de las artes que hicieron todo lo posible por ampliar y adecuar el palacio para albergar las colecciones imperiales de arte. Sus retratos son los que abren esta exposición.

Pedro I el GrandeCatalina II la GrandeNicolás I

San Petersburgo fue fundada por el mismo Pedro el Grande en 1703. Una ciudad nueva, puramente neoclásica elegante y ordenada fue diseñada por arquitectos e ingenieros italianos y franceses que tomaron París y Amsterdam como modelos. Es en la segunda sección llamada “San Petersburgo y el Hermitage” en la que podemos apreciar como era la ciudad del siglo XVIII captada por algunos de los mejores pintores de la corte imperial como el prolífero Benjamin Patersson (1750 – 1815).

Benjamin Patersson

O los decimonónicos pintores rusos que detallaron perfectamente algunas de las salas que hoy han desaparecido del Palacio de Invierno. Algunos de ellos son Aleksei Vasilievich Tiranov que pintó la Biblioteca del Hermitage (curiosidad incluida, pues al parecer Catalina II compró al completo la biblioteca de Voltaire, por eso de ser una zarina del despotismo ilustrado). También Piotr Vasilievich Tutukin con una impresionante pintura de la Sala del Pabellón en el Pequeño Hermitage (1857) o Yefim Tujarinov, que nos dejó una impresionante pintura de la Rotonda del Palacio. Esta sección fue una de mis preferidas, porque descubrí el talento de los pintores rusos, desconocidos para mi hasta ahora.

Yefim Tujarinov

En la siguiente sección, llamada “El oro de los nómadas en Eurasia“, se nos presentan una serie de piezas de oro obtenidas en las excavaciones arqueológicas a partir del siglo XVIII. Algunas de esas joyas son pendientes, colgantes, una peineta, una phalera con incrustaciones, varios broches… En los carteles informativos se podía leer esta explicación (la he abreviado para que no sea tan densa la entrada).

Durante el primer milenio a.C., el vasto territorio estepario que se extiende desde Hungría por el oeste, hasta China y Mongolia por el este, estuvo poblado por diversas tribus nómadas que enterraban a sus reyes y grandes guerreros en sepulcros de estructura compleja, con cámara funeraria y cubiertos con túmulos (kurganes). Desde el siglo VII a.C. hasta el siglo III a.C., nómadas escitas dejaron en la zona sur de Siberia y en la región de los montes Altái, suntuosos kurganes caracterizados por la presencia de armas, adornos de oro del llamado “estilo animalístico”, y caballos lujosamente embridados y ensillados. […]

En los siglos V y IV a.C. se asentaron en la cuenca del río Dniéper y vivieron su época de máximo esplendor al entrar en relación con el mundo griego. En el siglo III a.C. el apogeo de los escitas se vio bruscamente interrumpido por una cultura muy similar, los sármatas, que desplazaron a los escitas a la península de Crimea.

Pendientes escitas

En la misma sala, pero de distinta temática está la sección cuatro, “El oro de los griegos” que es parecida a la anterior, mostrando el esplendor de la colección conseguida por Pedro I el Grande en las excavaciones arqueológicas. Son joyas en su mayoría, que se encontraron en cámaras funerarias de la costa del mar Negro ya que

desde finales del siglo XVIII se emprendieron prospecciones en estos territorios coincidiendo con la adhesión de la península de Crimea al imperio de Catalina II en 1783, tras las guerras ruso-turcas.

Con Nicolás I se pasó a reglamentar las excavaciones, debido a los saqueos por parte de los kurganes.

En 1859 se fundó la Comisión Imperial Arqueológica para supervisar todas las campañas arqueológicas del país. Los hallazgos comenzaron a ser estudiados y los trabajos se extendieron a las orillas del río Dniéper y a la península de Tamán, donde se halló el túmulo de Artiujov, con piezas del siglo II a .C. que reflejan la influencia de los maestros orientales en la orfebrería griega durante el periodo helenístico, como consecuencia de las expediciones de Alejandro Magno.

Atenea Parthenos

Dejando atrás esta sala, muy bien acondicionada para la conservación de estas maravillas de la orfebrería, pasamos a un nuevo ámbito donde se nos presenta la sección cinco “Pintura, dibujos y escultura” con la cual terminamos esta entrada de hoy, para que no se haga demasiado larga.
El Hermitage, entre otras cosas, tiene muchos fondos del arte de Europa occidental de los siglos XIII al XX y así lo demuestra en esta exposición donde se pueden disfrutar de cuadros de artistas como Tiziano, Caravaggio, El Greco, Ribera, Velázquez, Poussin, Watteau, Durero e incluso una escultura del gran Bernini. Sin duda, es una delicia pasear delante de estos cuadros que posiblemente no vayamos a ver nunca más (si no vamos al mismo Hermitage, claro).

En el Hermitage está muy bien representada la pintura holandesa y flamenca del siglo XVII (Rubens, Van Dyck, Rembrandt y Hals) y también el Barroco italiano y español, cuyas obras se adquirieron a través de diplomáticos y agentes artísticos en Berlín, Londres, París y Ámsterdam.

Pedro I fue el primero en incorporar un cuadro de Rembrandt, y sus sucesores, particularmente Catalina II y Alejandro I, compraron colecciones enteras en Rusia y en el extranjero con el fin de llenar las grandiosas salas del Palacio de Invierno.

Tañedor de Laud de Caravaggio

Almuerzo de Diego Velázquez

En la sigueinte entrada, pasaré a comentar el resto de secciones (un total de diez). Espero que hayais disfrutado con esta pequeña reseña virtual pero sin duda os recomiendo asistir y disfrutar de la gran variedad y exquisitez de las obras de arte que hay expuestas.

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Una respuesta a Visita al Museo del Prado: Hermitage

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