Comentario formal de La Balsa de la Medusa de Gericault

Retrato de Théodore Géricault

Théodore Gericault (1791 – 1824) fue un pintor francés, al que se le encuadra en el estilo del Romanticismo. Su vida fue breve y su pasión por los caballos, le llevó a la muerte tras una mala caída. Su obra más reconocida es La Balsa de la Medusa, realizada en 1819.

Durante el siglo XVIII con la Ilustración se subrayaron los valores de la razón y la vuelta a la naturaleza, en un intento por sacar al hombre de la degeneración y alienación a la que estaba sometido. Así, se comenzó a motivar la psicología individual y a orientarse hacia cierto sentimentalismo. Todo esto que llamaba a una evolución hacia el Romanticismo, se vio truncada con la llegada, en 1789 de la Revolución Francesa. De tal manera que el arte que sirvió durante años a los revolucionarios se asoció a la exaltación de las virtudes grecolatinas, llevandose a cabo con un claro clasicismo (recordemos a David). Esto se vino abajo con la llegada de Napoleón y una romantización de las formas y la composición.

Mientras que el Neoclasicismo se había basado en preceptos academicistas, la razón en su sensu stricto y composiciones donde la línea recta, colores fríos y luz diáfana eran de presencia continua el Romanticismo fue un cambio en sí mismo. Podemos decir que este nuevo estilo, favoreció la luz -con las sombras-  y el color en sus cuadros. Abandonó la perspectiva central y favoreció la diagonal frente a la línea recta. Y aunque en los cuadros, el hombre continuaba teniendo un claro protagonismo, en Alemania e Inglaterra el paisaje tomó un puesto relevante en las representaciones pictóricas. Todos estos elementos aunados, logran transmitir al espectador sensaciones o impresiones, cosa que el Neoclasicismo, austero y racional hasta la fibra, era incapaz de transmitir. El pintor romántico no quiere pintar lo que se debe pintar, sino lo que él ve y quiere transmitir. De algún modo, fueron los primeros en transgredir las normas academicistas del siglo XVIII.

La Balsa de la Medusa – Géricault

Respecto a los aspectos más técnicos de este cuadro, se trata de una pintura de grandes dimensiones (491 x 717 cm) realizado en óleo sobre lienzo. Gericault siempre se caracterizó por el fuerte realismo  y plasticidad de sus figuras (que recuerdan a Miguel Ángel) pero éste cuadro en concreto no fue del agrado de los que tuvieron la oportunidad de verlo en el Salón de 1819. Y es que el clasicismo estaba demasiado impregnado en las mentes revolucionarias de aquellos tiempos y para los espectadores, el pintor fue demasiado presuntuoso al presentar un cuadro de grandes dimensiones sin un tema clásico, heróico o edificante tal y como mandaban las normas academicistas (¡y sobre todo cuando David todavía estaba vivo y sus últimas obras datan del 1814!).

Detalle de La Balsa de la Medusa

El tema de La Balsa de la Medusa, es una crónica y una crítica. En 1816, una fragata francesa llamada «Medusa» naufragó frente a la costa africana. La tripulación dejó a su suerte a 150 pasajeros en una balsa. Durante días tuvieron que vivir en un ambiente de locura, asesinato y canibalismo. Cuando fueron avistados sólo quedaban 15 personas. En el cuadro están representadas estas quince personas, además de los múltiples cuerpos representados en toda su crudeza, con contrapostos y patetismo.
Un año más tarde, los supervivientes publicaron un escrito relatando lo sucedido en la balsa  el cual produjo repulsa entre la sociedad francesa, siendo este relato confiscado. Así pues, Gericault impresionado y avergonzado por lo que había sucedido y afectado por estas muertes, decidió pintar La Balsa de la Medusa para provocar una emoción y afectar al ánimo del espectador (ya fuera de rechazo o de aceptación) y que con el paso del tiempo se convirtió en una metáfora del comportamiento humano en situaciones extremas.

Detalle de La Balsa de la Medusa

El cuadro está lleno de elementos dramáticos que favorecen esa reacción frente al tema. Ya sean las posiciones imposibles y retorcidas de los muertos, representados con el mayor patetismo; o incluso la clara frustración de los náufragos, que ansían llegar al horizonte donde un barco se vislumbra mientras que la marea y las olas los arrastran hacia el lado contrario.
Otro elemento muy fácil de percibir es la pirámide creada con las dos diagonales que concluyen en el mástil de la balsa, y que se ve más desequilibrada por las diagonales de los brazos de las personas hacia el lado opuesto. El pintor elimina la línea recta del cuadro, dejando atrás así toda referencia a la razón y la rectitud propias del neoclasicismo.

Se dice que la importancia que da en el cuadro al hombre negro que enarbola el pañuelo a lo alto, puede estar relacionado con la lucha por la abolición de la esclavitud iniciada en la segunda mitad del siglo XVIII.

Actualmente este cuadro se expone en el museo del Louvre, en París.

BIBLIOGRAFÍA

WOLF, Norbert. Romanticismo. Taschen, 2008 (Madrid)
RAMÍREZ, Juan Antonio. Historia del ArteEl mundo contemporáneo. Alianza Editorial, 2010 (Madrid)

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