El proceso de hominización (IV). Recensión del artículo publicado en Nature: “The first hominin of Europe” (2008)

Portada de la revista cuando se publicó el artículo (2008)

Esta entrada viene a continuar la serie del proceso de hominización, y he utilizado para ello un trabajo que he presentado recientemente. Se trata de una recensión del artículo publicado en Nature hace ya cuatro años y que publicaba la hipótesis de una primera ocupación tan temprana de Europa más allá del millón de años, que si bien ya se tenía evidencia de industria lítica, no sucedía lo propio con los restos humanos.

El primer homínido de Europa

Se trata de un reciente artículo científico de la prestigiosa revista Nature, cuyos autores son el equipo de investigadores de los yacimientos de la Sierra de Atapuerca (Burgos) encabezado por Juan Luis Arsuaga, J. M. Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell.

Nature es una de las más famosas y antiguas revistas científicas, cuyo primer número vio la luz en 1869 y su amplia rama de publicaciones se mueve sobre todo en torno a la biología. Está destinada principalmente a científicos e investigadores de todo el mundo, los cuales publican en ella sus artículos exponiendo sus trabajos de investigación de manera muy técnica.

Los artículos publicados en ella se ven sometidos a un riguroso análisis por un equipo experto en la materia. En concreto el que estudiamos en esta ocasión fue recibido en octubre de 2007 y tras su revisión pertinente, fue aceptado en febrero de 2008 y eventualmente publicado el 27 de marzo de 2008 bajo el título “The first hominin of Europe” (“El primer homínido de Europa”), en el que veía la luz el descubrimiento de una mandíbula de un homínido de hace aproximadamente 1.2 millones de años.

A la hora de abordar el primer poblamiento en el marco europeo lo hemos de contextualizar  en el proceso de migraciones homínidas desde África hacia Asia, pues Europa no configura más que un apéndice, casi marginal desde el punto de vista geográfico, del inmenso continente de Eurasia. Estamos hablando de un tema controvertido y de permanente actualidad, y desde que se reconoce sin sombra de duda que el género humano tuvo su origen en África oriental, identificar el momento y las causas de las primeras migraciones de homínidos hacia Eurasia ha sido un tema de investigación recurrente. La Península Ibérica, y más en concreto la Sierra de Atapuerca al norte de Burgos, ofrece datos arqueológicos y paleontológicos indispensables para estudiar y comprender el proceso.

Sierra de Atapuerca y sus yacimientos en la trinchera del ferrocarril: 2. Sima del Elefante; 3. Galería y 4. Gran Dolina

Los debates en los últimos decenios han dado como resultado las hipótesis de las Cronologías Antiguas (años 70 y 80, por los investigadores Karel Valoch y Eugène Bonifay) y de las Cronologías Recientes (en los 90, por los autores Clive Gamble, Will Roebroeks y Thijs van Kolfschoten). Las primeras abogaban por unas tempranas fechas de poblamiento en torno a los 2-1.5 millones de años argumentando las comparaciones tipológicas del conjunto lítico europeo con el registro africano y las dataciones geológicas relativas. Las segundas concluían que Europa  no tenía un poblamiento anterior a unos 550.000 años coincidiendo con la introducción del Achelense en el continente. Dicho último planteamiento ayudó a infundir el espíritu crítico en las investigaciones prehistóricas. Sin embargo, hoy en día podemos afirmar que Europa meridional contó con población en fechas bastante anteriores al medio millón de años, otra cuestión será si este poblamiento fue continuado o, por el contrario, intermitente.

Por lo tanto, como vemos, la primera ocupación europea es uno de los temas más debatidos en paleoantropología, pero, de hecho, se ha hallado más industria lítica que fósiles humanos. Durante los últimos años se habían publicado datos consistentes que situaban los vestigios más antiguos de poblamiento europeo en la Península Ibérica cuyas informaciones las proporcionaban tan solo conjuntos líticos asociados a restos de fauna con marcas de corte. Como en Sima del Elefante, precediendo a su posterior hallazgo, y los yacimientos de Fuente Nueva-3 y Barranco León-5 (Depresión Guadix-Baza, Granada). Sin embargo, el vacío de restos humanos iba a finalizar en la campaña de excavaciones del verano de 2007, tras la cual se presentó la publicación que estamos estudiando a Nature.

Mandíbula de homínido de TSE9 (frontal)

El informe reporta sobre el descubrimiento de una mandíbula humana asociada a industria lítica y a restos faunísticos con evidencias de corte, en el nivel estratigráfico 9 de la Sima del Elefante, datado en 1.2-1.1 millones de años, lo que supondría el más antiguo resto humano de ocupación en Europa que se conoce. Su estudio e interpretación sugiere que la primera ocupación fuera de África fue en Europa Occidental y lo relaciona con otros hallazgos como TD6 sugiriendo el mismo linaje homínido para ambos.

Mandíbula de homínido de TSE9 (cenital)

La Sima del Elefante se encuentra cerca de Gran Dolina, Galería y Sima de los Huesos, donde se han hallado restos de Homo antecesor (TD6) y de Homo heidelbergensis (TG y SH). Se trata de una cavidad de 18 metros de profundidad y 15 de ancho rellenada con sedimentos que ofrecen 16 secuencias estratigráficas cuyo nivel 9, como he comentado más arriba, fue donde el equipo de arqueólogos topó con el fragmento de mandíbula inferior con algunos dientes conservados in situ. A continuación le sigue una descripción muy técnica de la pieza comparándola con otras similares encontradas en Eurasia y concluye con el dictamen de su asignación provisional a la especie Homo antecesor.

Cuadro genealógico de la posición del Homo antecessor según el equipo de Atapuerca

Dicha especie fue propuesta como taxón en 1994 tras el descubrimiento, en el nivel 6 del yacimiento Gran Dolina (Estrato Aurora), de fragmentos de homínido, justificándolo por una serie de características morfológicas específicas, en concreto centradas en la combinación de rasgos craneales y dentales de la colección fósil. Teniéndolos en cuenta, el Homo antecesor fue situado como último antepasado común de Homo sapiens, nuestra especie, y de Homo neanderthalensis. Pero esta definición no ha sido plenamente aceptada por toda la comunidad científica, pues algunos argumentan que los restos utilizados para caracterizar la especie, corresponden a un individuo preadolescente y, por tanto, su crecimiento no se había completado en el momento de la muerte, por lo que su morfología podría haberse modificado cuando alcanzara el estado adulto. Por este motivo no podría emplearse como rasgo definitorio de la especie ni como justificación del papel evolutivo propuesto para la misma. Por tanto, para algunos autores, como Philip Rightmire, los restos representarían una variante arcaica de Homo heidelbergensis, la especie humana que habitó Europa durante buena parte del Pleistoceno medio y que parece ser origen de los neandertales.

Cuadro informativo sobre el descubrimiento

Herramienta asociada al homínido de SE de Modo 1

La industria lítica asociada a estos restos son lascas, deshechos de producción y una mayor parte de piezas indeterminadas elaboradas en sílex, el cual se encuentra en bruto por la zona en un radio en torno a los 2 km de distancia. Técnicamente eran fabricados por percusión directa con percutor duro directamente sobre la pieza, que sostenían con la mano, de manera unidireccional, sobre núcleos de tamaño mediano. Así, tipológicamente estamos hablando de herramientas del Modo 1, que se caracterizan por las piezas sin retoque y la total ausencia de bifaces y hendedores, útiles directores del Modo 2 o Achelense. Son herramientas simples que siempre aparecen en contextos arqueológicos de procesado y consumo de carne y médula.

Gracias a estos restos, los investigadores han deducido que los homínidos que las fabricaban penetraban en la cavidad y allí llevaban a cabo su labor de talla y posterior procesado de alimentos, aprovechando los restos de los mamíferos despeñados. En los análisis de las piezas se han podido evidenciar los puntos de percusión y descarnamiento de los huesos, lo que nos permite deducir que consumían tanto la carne como la médula del interior de los huesos o tuétano.

Los datos paleoambientales y bioestratigráficos del yacimiento burgalés indican que este poblamiento tuvo como escenario un medioambiente más cálido y húmedo que el actual. La subsistencia de estas primeras comunidades peninsulares aún no se asegura si estaba dominada por la caza o tuvo una orientación predominantemente carroñera. Los indicios que ofrece la Sima del Elefante señalan claramente tanto la intervención de carnívoros como de homínidos sobre los restos de herbívoros. De esta manera, han surgido diversas teorías que plantean, por un lado, la hegemonía cazadora de los grupos homínidos (Dominguez-Rodrigo) basándose en estudios comparativos de los despojos que dejan los carnívoros actuales, concluyendo que las proteínas de origen animal debieron adquirirlas por medio la caza pues de otro modo no serían suficientes para su subsistencia.

Recreación de un felino dientes de sable

Por otro lado, otros investigadores (Arribas y Palmqvist) prestan más atención a las características físicas de los carnívoros predominantes en los ecosistemas pleistocenos contemporáneos y dan más importancia al carroñeo. Su argumento se basa en que los animales serían cazados por los felinos dientes de sable, que abandonarían importantes porciones de carne, pues la forma peculiar de su dentición no les permitiría “rebañar” los esqueletos, lo que aprovecharían las hienas gigantes, más interesada por los nutrientes del interior de los huesos que en las masas musculares, que serían ingeridas por los homínidos, erigidos así en carroñeros primarios.

Con todo, a modo de conclusión, explican que en Europa occidental ocurrió una especiación durante el Pleistoceno inferior de los primeros homínidos que salieron del continente africano. Se corrobora su presencia a través de otros yacimientos del Sur de Europa, lo que habla de un poblamiento europeo más rápido y continuado de lo que se pensaba.

Como epílogo, incluyen una descripción del proyecto de la Sierra de Atapuerca y los métodos científicos empleados para el análisis e interpretación de los datos. Y es que el karst de la localidad burgalesa contiene algunos yacimientos bien conocidos con restos del Pleistoceno inferior y medio, como Gran Dolina, Galería, Sima del Elefante y Sima de los Huesos entre otros, que  han sido estudiados por un equipo interdisciplinar desde finales de los años setenta mediante excavaciones sistemáticas anuales. Las identificaciones, medidas e interpretaciones de los especímenes encontrados siguen los procedimientos tradicionales de comparación anatómica de la paleoantropología, tecnología lítica, zooarqueología y tafonomía además de análisis microscópicos y arqueología experimental. El paleoambiente, a su vez, ha sido contrastado por análisis biocronológicos y geocronológicos.

En síntesis, el artículo es de vital importancia para el estudio actual del poblamiento europeo, pues demuestra, finalmente con pruebas fósiles, la primera migración de homínidos a Europa meridional, probablemente a través de Próximo Oriente, desechada la hipótesis de los Estrechos. A su vez propone la continuidad de esta primera ocupación en el linaje de la nueva especie Homo antecesor, que establecen como nuestro último ancestro común con los neandertales. Si bien es cierto que la cuestión continúa a debate en la actualidad, pues no todos los investigadores aprueban las tesis españolas, ello no deja de ser bueno para que el espíritu crítico de las investigaciones se vaya agudizando y de esta manera sigamos avanzando en el conocimiento de nuestros orígenes.

  • Bibliografía:
    • Traducción e interpretación del propio artículo.
    • Menéndez Fernández, Mario (Coord.). Prehistoria y protohistoria de la Península Ibérica, tomo I. UNED.
    • Recursos en internet:

                                               http://en.wikipedia.org/wiki/Nature_(journal)

                                               http://www.nature.com/nature/index.html

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5 respuestas a El proceso de hominización (IV). Recensión del artículo publicado en Nature: “The first hominin of Europe” (2008)

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  3. Enhorabuena, excelente trabajo.

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