Visita a POMPEYA

Templo de Júpiter, en el foro, con el Vesubio de fondo

En un viaje por Italia, ningún amante del a historia antigua se puede perder la ciudad mejor conservada del mundo romano. Así que este verano nos acercamos a Nápoles, a dos horas en tren de Roma, y una vez allí, en un cercanías se llega a la nueva Pompeya en unos 45 minutos. Hay varios itinerarios a seguir más cortos y más largos,  nosotros estuvimos alrededor de cuatro horas y pico paseando por la ciudad  sin parar y no la terminamos de ver entera, contando además con que algunos edificios estaban cerrados al público por restauración, quizás a causa de la malas políticas de conservación gubernamentales…

Entrada al conjunto arquológico, nos costó reducida 5,5€, si no costaba 11€, pero teniendo en cuenta las horas que pasas dentro, merece la pena

Libreto-guía de Pompeya, con unas 70 págs. ayuda a conocer las curiosidades e historias que cuentan los edificios de la ciudad

Junto con la guía te dan un mapa para guiarte por la ciudad e ir visitando en orden los edificios. En la parte de abajo se puede observar la existencia de otros cuatro yacimientos visitables que forman parte de los elementos sepultados por las cenizas del volcán en 79 d.C.

HISTORIA: Los orígenes de la ciudad son inciertos, parece que su origen puede estar en los siglos VII-VI a.C. en una mezcla de componentes autóctonos, etruscos y griegos. En los siglos V-IV a.C. fue conquistada por los samnitas hasta que Roma se extendió por la Campania (que significa “llanura fértil”) haciéndose con la hegemonía de la zona a principios del siglo III a.C. La ciudad se rebeló junto a otras ciudades itálicas a principios del siglo I a.C. pidiendo la misma dignidad social y política que Roma, pero tuvo que capítular ante Sila convirtiéndose en colonia romana. Es ahora cuando sus edificios públicos se adornaron y obtuvieron su mayor esplendor con los emperadores Augusto (27 a.C.-14 d.C.) y Tiberio (14-37 d.C.). En el año 62 d.C. sufrió un violento terremoto que asoló toda la zona vesuviana comenzando en Pompeya la reconstrucción de inmediato aunque llevó mucho tiempo pues en las excavaciones se han encontrado numerosos edificios que se encontraban en restauración. La historia a partir de aquí es de sobra conocida,  la mañana del 24 de agosto de 79 d.C. el Vesubio estalló sepultado en cenizas toda la zona quedando la ciudad en el olvido durante 16 siglos…

VISITA: para no hacer la entrada eterna hablaré de los edificios más representativos. En primer lugar, junto a una de las entradas del recinto encontramos el anfiteatro, es uno de los más antiguos (70 a.C.) y mejor conservados que han llegado hasta nosotros, su aforo era de 20.000 espectadores, a menudo se extendía un toldo (velum) para prtegerles del sol. El teatro estaba al otro lado de la ciudad, cerca del foro, con una capacidad de 5.000 espectadores, y junto a él el odeón, a modo de teatro pequeño destinado a representaciones musicales o recitales poéticos.

Teatro 

El foro era la plaza principal de la ciudad y por ella no podían circular carros, conserva algunas partes de sus pórticos y en uno de sus lados cortos preside la plaza el templo de Júpiter, el dios más importante para los romanos. En sus laterales paseamos por edificios públicos como de justicia, de administración, de reunión, el mercado y religiosos como de culto al emperador, altares para los lares públicos, templo de apolo…

Foro, pórtico columnado

Un aspecto muy interesante de Pompeya, aparte de los numerosos insulae y tabernae que podemos observar en sus calles, son las casas de patricios y ricos de la ciudad (domus). Así, podemos estudiar perfectamente sus partes: vestíbulo, atrio con su impluvium, peristilos columnados, tablinum, oecus… y todas las habitaciones pintadas de colores intesos y mosaicos (destaca el Mosaico de Alejandro).

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Interior de una casa pompeyana con la pintura conservada

Otros puntos que me llamaron la atención fueron el lupanar (prostíbulo), uno de los edificios mejor conservados-rehabilitados,  era de dos alturas y conserva los camastros y pinturas lascivas en las paredes. También destaca la multitud de fuentes que había por las calles y los “pasos de cebra” para cruzar de acera sin mojarse los pies, pues no había cloacas mas que por la zona del foro y las aguas sucias corrían libremente por sus calles.

Por último, una de las cosas más famosas de Pompeya son los cuerpos calcinados de los miles de muertos que produjo la erupción del volcán, hay una decena expuestos en las excavaciones, están tal cual cayeron sepultados y la verdad es que impresionan bastante. Sin embargo, nos quedamos con las ganas, por falta de tiempo, de visitar el Museo Arqueológico de Nápoles que donde se exponen las piezas de Pompeya. Sin duda para la próxima no dudaré en acudir…

Escena pornográfica del lupanar

Paso de piedras

 

Cuerpos calzinados pompeyanos

Pompeya y el Vesubio

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