Palabras de un revolucionario: Thomas Paine

“Tenemos el consuelo de que cuanto más penosa es la lucha, más glorioso es el triunfo”

Estamos a finales del s.XVIII, época en que, como dice el protagonista de la entrada, las revoluciones están a la orden del día. Thomas Paine (1737-1809), norteamericano de origen británico, había participado en la revolución de las Trece Colonias (1775-1783) y a su regreso a Europa su trabajo más destacado fueron sus refutaciones a las críticas de E.Burke contra la Revolución Francesa, en su obra Los derechos del Hombre (1791-92). En este momento situamos la entrada…

Estatua de Thomas Paine en Nortfolk, Inglaterra

Burke (1729-1797) era un político conservador inglés contrario acérrimo de la revolución ocurrida en Francia y de los principios que emanaba, lo que describe en su libro Reflexiones sobre la Revolución Francesa, al cual le responde nuestro autor, que afirma que habla con total desconocimiento de los sucesos ocurridos en la misma y de los valores que representa, cuyos orígenes lleva a los enviados franceses en ayuda de los americanos, y que volvieron de la mano de la idea de Libertad y Liberalismo.

Con estas ideas se llevó a cabo el cambio de gobierno en Francia y bajo cuyos principios la Asamblea Nacional elaboró la Declaración de Derechos, que antecedió a su Constitución, y a cuyos tres primeros puntos Paine da vital importancia:

I. Los hombres nacen y permanecen libres y permanecen libres e iguales en derechos (…).

II. El fin de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre (…).

III. El principio de toda soberanía reside esencialmente en la Nación. Ningún cuerpo ni individuo puede ejercer ninguna autoridad que no emane expresamente de ella.

Sin embargo, pese a pedir la abolición de la monarquía, su carácter humanitario no le hacía partidario de la guillotina, era un hombre que no podía perseguir a sus enemigos.

He escogido el extracto que os transcribo a continuación porque me ha llamado mucho la atención por su claridad y su crítica directa e injuriosa a las monarquías, para que nos demos cuenta hasta qué punto llegaban los ideales revolucionarios de la época en contra de los absolutismos del Antiguo Régimen, cuyos ideales estaban fuera de época…

Es imposible que Gobiernos tales como los que hasta ahora han existido en el mundo hayan podido comenzar de otra manera que por una total violación de todo principio sagrado y moral. La obscuridad en que está envuelto el origen de todos los Gobiernos viejos que hoy subsisten da a entender la iniquidad y el deshonor con que comenzaron.  El origen de los actuales Gobiernos de Norteamérica y Francia se recordará siempre, porque es honroso recordarlo; pero, con respecto a los demás, hasta la adulación ha enviado su memoria a la tumba del tiempo sin una inscripción.

En las primitivas y aisladas edades del mundo, cuando la principial ocupación de los hombres era la de cuidar los rebaños, no debió ser cosa difícil para bandidos y rufianes invadir una comarca y someterla a tributos. Establecido así supoder, el jefe de la banda encontró la manera de sustituir el nombre de Bandido por el de Monarca; y he aquí el origen de la monarquía y de los Reyes.

Los derechos del Hombre, Segunda parte, Capítulo 2

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