Comentario formal del David de Miguel Ángel.

Aprovechando nuestro viaje a Italia, voy a hacer la entrada del mes sobre una escultura que vimos en directo, concretamente en la Galeria de la Academia (Florencia). Seguro que ya sabeis a qué escultura me estoy refiriendo y es que, el David es una de las obras del genio Miguel Ángel más conocidas internacionalmente y cada día es admirada por miles de personas.

Para entender esta obra, hay que situarse en el panoráma histórico del escultor (también arquitecto y pintor) florentino.

Michelangelo di Lodovico Buonarroti Simoni (1475-1564) nació en Florencia, en pleno siglo XV.
Este siglo es conocido por el resurgir de los preceptos de la antiguedad clásica, por el avance en la ciencia y de las innovaciones. Es el siglo bisagra entre la Edad Media y la Edad Moderna y se toma el año 1492 como inicio de la era Moderna, tras el descubrimiento de América aunque en algunos casos se hace desde el 1453, año de la caida de Constantinopla.

Un hecho muy importante en este siglo, fue la invención de la imprenta por Johannes Gutenberg ya que de este modo, las fuentes históricas, los tratados sobre arte y todo tipo de textos pudieron llegar a manos de la población. Fue un descubrimiento clave para la transmisión del conocimiento antiguo y del moderno.

En el caso de Miguel Ángel, comenzó su andadura como artista bajo el mecenazgo de los Medici, una familia noble de Florencia. Gracias a las estatuas clásicas que tenían bajo su protección, el escultor conoció las caracteristicas del arte antiguo.
Tras sus primeras obras, Lorenzo de Medici le invitó a que se uniera al círculo de Humanistas que habia en torno a la familia. En estas reuniones se interesó por las ideas de Platón, filosofía que fue base para toda su carrera.

Fue ya en los primeros años del siglo XVI (entre 1501 y 1504) cuando le encargaron realizar una de sus obras cumbres: el David.

David de Miguel Ángel

Esculpida en mármol de Carrara, la escultura fue comenzada por Miguel Ángel en 1501 y concluida en torno al año 1505. Esta estatua estaba destinada a ocupar su puesto en la plaza florentina de La Signoria, de hecho, así fue hasta que a finales de siglo se reemplazó por una copia y ahora el original se expone en la Galería de la Academia de Florencia.

Como he comentado anteriormente, Miguel Ángel tomó contacto con las tendencias clásicas y las supo plasmar en su plenitud en esta obra de juventud. Por supuesto, también tuvo mucho que ver su estancia en Roma y los restos arqueológicos allí encontrados.

El bloque de mármol del que salió el David fue dañado con anterioridad y era demasiado fino para su elaboración, pero la maestría de Miguel Ángel no tuvo fronteras y de ahí que se considere a esta obra una de las más exquisitas de la Historia del Arte.

En primer lugar, el David representa la imágen de un fragmento del Antigo Testamento, como es la historia de David y Goliat. Anteriormente se habian realizado ya obras de este pasaje de la Biblia y a David se le habia representado como un niño en plena juventud, como sucede con el David de Donatello.

Detalle de la terribilitá

Es así, que el David del florentino rompe los conceptos que se habian impuesto hasta entonces, realizando un joven maduro, en el que un trabajo de la anatomia perfecto (lo cual demuestra su conocimiento del cuerpo humano) y el desnudo transmiten la fuerza espiritual del personaje, que tiene una pose serena pero a la vez, un gesto profundo y dramático. Es lo que conocemos como la terribilitá miguelangelesca.

La escultura muestra al David antes de lanzar la honda contra el gigante y lo representa con unas extremidades potentes y poderosas —cabría decir que un poco desproporcionadas— todo ello en una composición cerrada, con los brazos replegados hacia el tronco. La escultura presenta un perfecto contraposto, es decir, descansa el peso del cuerpo en la pierna derecha; la cabeza está girada hacia la izquierda al contrario que los hombros. Esto crea dinamismo en una obra hecha para mostrar el reposo del personaje. A pesar de todo, es una obra hecha para contemplarla desde varios puntos de vista, pues el trabajo de anatomia es digno de admiración. De hecho, todo el cuerpo está en tensión y los detalles anatómicos están llenos de vida.

El David fue una escultura concebida para ser un monumento público y tiene su propio significado. Representa la imágen de la victoria del pueblo sobre la tiranía y su colocación en la plaza de la Signoria coincidía con un momentáneo exilio de los Médicis, cuando Florencia era gobernada por una república ciudadana.

En definitiva, la obra es una de las mejores muestras del triunfo del Humanismo en el Renacimiento como expresión del valor del hombre en la nueva sociedad, el equilibrio, la serenidad clásicas y de la belleza, concebida como la perfección.

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