Comentario formal de Impresión: Sol Naciente de Monet

Frédéric Bazille – El estudio del artista en la Rue de la Condamine

A finales del siglo XIX apareció en Francia una tendencia artística, mayormente pictórica, que daba la máxima importancia al color y a la luz, por el efecto que ocasionaba en la retina: el impresionismo.
Paris a partir de la década de 1860 se convirtió en el punto de encuentro del mundo artístico internacional. Las obras de los impresionistas franceses se convirtieron en una de las fuentes de inspiración más importantes.

Aunque se considera un estilo, no se debe englobar a en un mismo grupo a todos los llamados impresionistas franceses que se han hecho famosos por esta tendencia pictórica. Claude Monet antes de su muerte, escribió:

«Siempre detesté las teorías… Solo tengo el mérito de haber pintado directamente en la naturaleza  y de haber intentado reproducir mis impresiones dde los estado de ánimo más efímeros; me siento muy apenado por haber sido el causante de un concepto que se aplicó a un grupo, cuyos miembros en su mayoría no eran impresionistas»

Aquellos pintores impresionistas no solo influenciaron a otros artistas en todo el mundo, sino que enseñaron a la sociedad burguesa del siglo XIX una nueva forma de pintar y de ver, lejos de la normas academicistas. De este modo, se les consideró revolucionarios y quedaron practicamente excluidos del mundo académico.

La Balançoire – Auguste Renoir

Para entender el impresionismo no nos podemos guiar por unos preceptos o unas normas determinadas que definan el moviemiento. Pero hay algunas pautas que se pueden seguir a la hora de describir un cuadro impresionista. Como bien dice el término, la impresión inmediata y viva de un momento, que normalmente se plasma como una parte casual de un acontecimiento. No reproducen un paisaje, sino la impresión que éste les causa. A parte, los impresionistas fueron los primeros en captar en sus cuadros a trabajadores y prostitutas, paseantes en la calle o en una cafetería, aunque el motivo, ya sea un objeto aislado o una escena, siempre pasa a un segundo plano frente al color, a la luz y a la ejecución pictórica. Para el siglo XIX fue una revolución para la vista.

Bailarina – Edgar Degas

Por otro lado, hay que tener en cuenta que en el siglo XIX comenzó la era de la Revolución Industrial y hay temas recurrentes que hacen alusión a la modernidad: ferrocarriles y puentes, calles y parques, estaciones y catedrales, teatros y cafés, bañistas y playa, regatas de veleros y carreras de caballos.
Cuando vemos un cuadro impresionista parece un esbozo, un bosquejo, un dibujo espontáneo sin terminar. Las rápidas pinceladas y la renuncia a la terminación pictórica se corresponden con la velocidad de la vida moderna que influenció tanto a estos artistas, pues el mundo se les aparecia como algo móvil, inestable y cambiante.

Impresión: sol naciente – Claude Monet

Fue el crítico Louis Leroy el que acusó despectivamente de “impresionistas” a los pintores que expusieron sus obras por primera vez en un local prestado por el fotógrafo Nadar. Esto ocurrió en 1872 y vino suscitado por el cuadro de Monet, Impresión: sol naciente (1872), que representa bien los ideales estéticos del grupo.
El solo rojo del amanecer proyecta sobre el agua unos intensos reflejos (pinceladas de color naranja). Pintó el sol casi de la misma tonalidad que el cielo, lo cual sugiere una humedad alta que junto a la neblina, atenua la luz del ambiente. Apenas se intuye el lugar del horizonte: el cielo y el agua se unen en una tonalidad única, violácea, interrumpida por las pinceladas que represenan las barcas y las gruas del puerto. Monet dijo:

«El paisaje no es otra cosa que una impresión, una impresión instantánea, de ahí el título, una impresión que me dio. He reproducido una impresión en le Havre, desde mi ventana, sol en la niebla y unas pocas siluetas de botes destacándose en el fondo… me preguntaron por un título para el catálogo, no podía realmente ser una vista de Le Havrem y dije “pongan impresión»

Este cuadro fue robado del museo Marmottan-Monet en 1985. Fue recuperado en 1990 y desde 1991 está de nuevo expuesto en el mismo Museo, de Paris.

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