La simbología en el Románico

El Románico siempre ha sido uno de los estilos artísticos menos conocidos y por qué no decirlo, uno de los más detestado. Éste estilo se ubica en el periodo de la Edad Media, posterior al Prerrománico (del siglo V al siglo X) y anterior al Gótico (del siglo XII al siglo XV).

Imperio de Carlomagno

En este periodo — que ubicamos al rededor del año 1000 — se produjo el despertar de la Europa occidental tras el fraccionamiento tardorromano. Carlomagno tuvo la tentativa de resucitar el Imperio Romano y aunque fracasó, su organización favoreció el nacimiento de la sociedad feudal, clave en la Edad Media. El año 1000 no se registra en los anales de la historia como un año importante. No tuvo nada que ver con los terrores milenaristas que se le asignan, de hecho, fue un año completamente normal: los campesinos continuaron labrando la tierra, los señores ejerciendo su dominio sobre campesinos y colonos y la iglesia alentando el temor de Dios. El terror del fin del mundo como tal, no se produjo en el año 1000, sino, posiblemente en el 1033, cuando se fecha un eclipse solar que ensombreció la Tierra causando el pánico de las gentes.

El nacimiento del Románico no es algo instantáneo, sino que fluye a través de la historia  y se manifiesta al rededor de estos años, cuando hay una estabilidad somera en Europa. El cristianismo era diferente a como hoy lo entendemos, pues, para las gente del siglo XI, Dios era temido, considerado como el Dios Juez que vendría a la tierra para juzgar a los pecadores. Toda esta ideología se ve plasmada en los edificios o templos que construyeron para su Dios, al igual que anteriormente todas las civilizaciones han rendido culto a sus dioses.

Es aquí cuando entro a explicar algo que no todos sabemos y es que, las Iglesias no son más que un sinónimo de Ecclesia — del griego “ekklesía”, asamblea del pueblo—.
En este contexto, se atribuye el nombre a la asamblea de cristianos, que debido a la abundancia de los mismos se ven en la obligación de buscar un lugar para sus ritos. Al igual que los templos griegos tenían su función, distribución formal y ubicación, las Iglesias cristianas no iban a ser menos.

La Iglesia como edificio, con su planta, columnas, arcos, bóvedas y cúpulas… no era más que una suma de elementos que conformaban el edificio, pero al ser el templo de Dios en la Tierra su disposición iba más allá de las necesidades constructivas.

Planta de la Iglesia de Santa María de Tahull (S.XII)

Para empezar, la planta de una iglesia Románica es similar a la forma del cuerpo humano y dentro del ámbito cristiano, la forma del cuerpo de Cristo con su cabeza visible. El ábside se corresponde con la zona cercana a Dios  y por ello es la mayoría de las veces de forma circular (os recuerdo que el circulo siempre ha sido identificado con la divinidad y el cuadrado con lo terrenal). En algunas construcciones presenta la cabecera inclinada con respecto de la nave central, como si se tratara de la cabeza caída del crucificado.

Ahora, situemonos en una iglesia románica. Es necesario que olvidemos cualquier cuestión religiosa y nos pongamos en el pensamiento de las gentes del siglo XII, lo cual ayudará a comprender el por qué de una construcción románica.

Ábside románico de San Vicente de Tahull (S.XII)

Al cruzar el umbral, el fiel se sumergía en un entorno en penumbra (las construcciones románicas se caracterizan por las pocas ventanas) que crea en la persona una cierta sensación de temor. Al fondo de la Iglesia, iluminado, está el ábside, santuario de Dios. Durante este trayecto hacia el ábside hay tres ámbitos: terrenal, transición y divino.
El primer ámbito se corresponde a la nave longitudinal, que como podemos ver, siempre es recta, creando un espacio camino que lleva hacia lo “divino”, acompañando el trayecto con imágenes pictóricas que transmiten al fiel la simbología de la iglesia.

Cúpula de San Martín de Fromista (S. XI)

De forma casi abrupta nos chocamos con el transepto (segundo ámbito) y arriba, una gran cúpula sustentada en un cuadrado, es decir, participa de las dos formas geométricas y une entre sí dos mundos, el terrestre y el divino y así, encauza la luz hacia el ábside, donde se ubica Dios como juez omnipotente (tercer ámbito)

Un punto importante en las construcciones románicas es la luz y es que, todas las Iglesias están construidas con la orientación del ábside hacia levante — símbolo del Sol de la Salud (Sol Salutis) — y por el otro lado, recibe el sol del atardecer —Sol de la Justicia (Sol Justiciae) — que juzgará a los hombres.

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6 respuestas a La simbología en el Románico

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