Medicina en la Antigüedad

En primer lugar, en Mesopotamia contemplaban la enfermedad como una especie de castigo impuesto por los dioses al hombre que contravenía las reglas establecidas, así, el sentimiento de culpa iba siempre ligado a la misma y su curación pasaba, en primer lugar, por el arrepentimiento, pues había que sosegar a los dioses y demonios, por lo que a ellos iban dirigidos sus plegarias, sacrificios y ofrendas.

Pero obviamente no lograban sanarse de esta manera por lo que existían terapeutas (asu) y sacerdotes (asipu), especie de magos, que trataban al enfermo con pócimas y rituales apotropaicos (que alejan el mal o atraen el bien). Encontramos textos escritos con diagnósticos y síntomas hacia el 2100 a.C. Asimismo, las prácticas quirúrgicas ya se venían realizando a lo largo de este milenio y en el Código de Hammurabi (1760 a.C.) encontramos regulados sus honorarios, deberes y penas por una mala operación:

Código de Hammurabi, Museo del Louvre.

Ley 218: si un médico hizo una operación grave con el bisturí de bronce y lo ha hecho morir, o bien si lo operó de una catarata en el ojo y destruyó el ojo de este hombre, se cortarán sus manos.

Ley 221: si un médico curo un miembro quebrado de un hombre libre, y ha hecho revivir una víscera enferma, el paciente dará al médico cinco siclos de plata.

En Egipto también fueron importantes la magia y la religión con la existencia de multitud de amuletos y encantamientos, sin embargo, obtuvieron muchos conocimientos a través de la observación y la experiencia a lo que ayudaron sus prácticas de momificación. Esta sabiduría se depositaba en las Casas de la Vida, anexas a los templos, en las que se aprendía la profesión aunque usualmente se transmitia de padres a hijos, al igual que en Mesopotamia (destaca el legendario Imhotep, de la corte del faraón Zoser, hacia el 2700 a.C.). Es ahora cuando aparece la ciencia médica, pues encontramos en papiros del II milenio a.C. modelos teóricos del funcionamiento del cuerpo humano a partir de los cuales se idearán los métodos de sanación y recetas, pese a todo, contarán con  su mitología específica y un panteón dedicado a la salud y armonía del cuerpo.

Hipócrates de Cos

En Grecia, recogiendo y transmitiendo el conocimiento egipcio, la medicina se desarrolló en las escuelas de filosofía, su práctica fue itinerante y recibía estipendio. Hablaban de la armonía del universo trasladada a la persona en forma de moderación y cordura. El médico más célebre fue Hipócrates de Cos (s. V-IV a.C.), por sus virtudes y sabiduría considerado descendiente del dios de la salud Asclepio. Propugnaba que las causas de la enfermedad eran de origen natural y no divino y que, por tanto, los remedios debían ser naturales: dieta, descanso y medicamentos suaves; prestando especial atención a la higiene del médico y del enfermo.

“Cada enfermedad tiene una naturaleza propia y ninguna aparece sin una causa natural”  (Sobre los aires, aguas y lugares)

“A grandes males, grandes remedios” (Aforismos, 6)

“El prestigio del médico exige de él que tenga buen color y un aspecto sano y acorde con su propia naturaleza (…), que presente un aspecto aseado, vaya bien vestido y se perfume con ungüentos olorosos” (Sobre el médico)

El periodo alejandrino (s. III-I a.C.) destaca por el avance en los conocimientos de anatomía al poder realizarse disecciones y vivisecciones, ya que se prestaba más atención al enfermo que a la enfermedad pues decían que “la naturaleza no es comprensible y es inútil reflexionar sobre ella”.

Galeno de Pérgamo

Finalmente, con Roma se crearon los primeros hospitales y escuelas en las que aprender las artes de la medicina. El más destacado médico fue Galeno de Pérgamo (s. II d.C.), que aunó los distintos conocimientos de la época viajando por las más importantes escuelas del Mediterráneo e instalándose finalmente en la corte del emperador Marco Aurelio y su hijo Cómmodo.

A modo de conclusión, hemos de detenernos un instante a pensar en la importancia de esta evolución de la medicina en la antigüedad, pues los postulados de Hipócrates y Galeno continuaron vigentes y no fueron discutidas hasta bien entrado el Renacimiento (s. XVI).

Esta entrada fue publicada en Egipto, Grecia, Historia Antigua, Mesopotamia y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Medicina en la Antigüedad

  1. Me he paseado por tu página y debo dedirte que me parece de las pocas que hacen honor a su nombre y, muy, muy aprovechable.
    Gracias.

  2. Pingback: Primera astronomía (III): Alejandría | Sit Tibi Terra Levis

  3. Pingback: Medicina en Babilonia según Heródoto | Sit Tibi Terra Levis

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s