Primera astronomía (I): Mesopotamia

tablilla de arcilla escrita en cuneiforme

El conocimiento de los cielos es heredero de la misma historia del ser humano, pues seguramente desde que el Hombre se dio cuenta del trascurso de las estaciones comenzaron a recopilarse dichos conocimientos que se fueron transmitiendo y ampliando a medida que se sucedían las generaciones ya fueran empíricos,  como consecuencia de la observación, o mitológicos, y después matemáticos. En el firmamento se buscaban presagios de los dioses, que habitaban en el mismo y era el medio que utilizaban como soporte de sus mensajes, a modo de información sobre la conveniencia de desencadenar una guerra o si se avecinaban tiempos de escasez o abundancia…

Para estas poblaciones neolíticas que dependían en gran medida de la agricultura era vital controlar los tiempos en que transcurrían las estaciones, y en este sentido los monarcas utilizaban esta sabiduría y poder de predicción de la llegada de temporadas frías o cálidas y de los días más largos y noches más cortas para, en definitiva, lograr mantenerse en el poder.

zigurat, una de sus finalidades era la observación astronómica

zigurat de la ciudad de Ur

De estos conocimientos comenzamos a tener noticias en el momento en que se inventa la escritura en Mesopotamia hacia el 3.000 a.C. y comienzan a exponer en sus tablillas de arcilla cocida, escritos en cuneiforme, registros de observaciones del Sol, la Luna, los planetas (palabra latina tomada del griego πλανήτης, “planetés”, que significa “vagabundo, errante” en referencia a su movimiento irregular que difería de la posición fija que mantenía el resto de astros en el firmamento) de los que conocían Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, fenómenos astronómicos como eclipses u ortos helíacos (que es la aparición de un astro antes de la salida del Sol, por ejemplo Venus), fenómenos meteorológicos…

De esta manera, si lo pensamos y nos ponemos en lugar de aquella generación de observadores del cosmos, el universo que contemplaban a simple vista no parece demasiado grande: así, tenemos un gran telón oscuro de fondo sobre el que centelleaban las estrellas fijas que giraban diariamente formando grupos reconocibles o asterismos, durante el día veían al Sol, que asomaba por oriente y se ponía por occidente y su antagónico la Luna, que repetía sus fases en ciclos bien conocidos, también observaban el cambio regular de las estaciones y por último los planetas, que eran los que más problemas daban por la dificultad en predecir sus posiciones y movimientos irregulares.

Y así, conocemos como dividían el tiempo los mesopotámicos, compusieron calendarios lunares de doce meses comenzando el año con la primera aparición en fase creciente de la Luna al pasar junto a las Pléyades (constelación de Tauro), fenómeno que coincidía con el equinoccio de primavera, y computándose el ciclo cuando esta repetía sus fases. En total, poco más de 354 días al año, es decir, llevaban un desfase respecto al año solar de unos once días que debían intercalarlos para hacer coincidir el año siguiente con el paso de la Luna por dicho asterismo. Después añadirían un mes cada tres años.

Primera astronomía (II): Egipto y Grecia

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10 respuestas a Primera astronomía (I): Mesopotamia

  1. Jaume dijo:

    Muy interesante eso que dices xavier..jaja

    Esta genial el articulo y haces referencia a las pleyades de las que te debo saber su nombre y no llamarlas “las que estan muy juntas y parece que hacen un siete..”

  2. Merche dijo:

    Hola Marco, si quieres saber más sobre los sumerios, o porqué seguimos con la docena de huevos (igual que los 12 meses) o el dia dividido en 24 horas, te recomiendo si no lo has leido: “La Historia empieza en Sumer” (S. Kramer, 1956). Otro libro “antiguo” e interesante y fácil de leer para los amantes de la arqueología y su historia es “Dioses tumbas y sabios” (C.W. Ceram, 1949), desde cómo se descubrió Troya hasta el tesoro de Moctezuma.

    Si te interesan, quedamos en el Trévedes en navidad y te los paso ……………………

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  7. joselin dijo:

    es una buena enseñansa

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