La poesía amorosa latina y la “poesía popular” de la música blues

Busto de CatuloEn principio nos debe chocar encontrarnos con dos imágenes en apariencia sin nada en común: el poeta latino Catulo y una guitarra eléctrica característica del blues. Eso mismo pensaba yo hasta que me topé con dos artículos de Joaquín Villalba de la Universidad de Extremadura —referenciados al final del texto— de los que esta entrada es por completo deudor. Sobre todo del que pone en relación la poesía amorosa del poeta latino Cayo Valerio Catulo con el género musical afroamericano del blues. Más allá de una posible relación directa seguramente inexistente, no es sino la idea de sentimiento universal del amor el que ha de sonsacarse de las siguientes líneas.

Las variadas referencias a canciones de blues clásicas en aquél me incitaron a elaborar esta entrada tan distinta a las demás por el sonido que le he añadido a los párrafos. Se unen así dos de las materias que más han ocupado mi tiempo en los últimos años, lo que, entre otras razones*, finalmente impulsó a escribirla.

blues. (Voz inglesa).

  1. m. Forma musical del folclore de la población de origen africano de los Estados Unidos de América.

rock. (Voz inglesa).

1. m. Género musical de ritmo muy marcado, derivado de una mezcla de diversos estilos del folclore estadounidense, y popularizado desde la década de 1950.

El autor nos presenta en su artículo, y es lo que veremos a continuación, la relación entre la poesía amorosa latina —en los versos catulianos— y la música afroamericana del blues como reflejo de la forma de expresión universal del amor no correspondido. Un género musical cuya temática se relaciona con los dramas amorosos y, más bien, personales tales como la marginación de una sociedad como la negra de los Estados Unidos en el periodo decimonónico y de principios de siglo XX, momento en el cual aquél guarda sus orígenes.

Aves.

El simbolismo con el que han sido dotados estos animales ya en la literatura clásica grecolatina es proverbial. La poetisa griega Safo de Lesbos ya dispuso de gorriones para conducir el carro de la diosa del amor y la sensualidad, Afrodita. Y el latino Catulo saca a relucir su característica ambigüedad en versos como los que siguen:

Gorrión, delicia de mi amada, con quien suele jugar y tener en su regazo, a quien inquieto suele dar la yema de sus dedos e incitarle a dar agudos picotazos. Cuando, añorándome, le gusta entregarse a no sé qué jueguecito, creo que como descanso de su dolor, cuando mengua su profunda pasión (Catulo, Carmen 2.1-8, trad. Villalba).

Un gorrión del que, trascendiendo la posibilidad de que pueda ser un pájaro real, se ha dicho que representa su propio miembro viril que, no en vano, morirá poco después simbolizando tal vez su impotencia, tal vez la desaparición del amor de su amada.

Ya B.B.King hace de la mujer un colibrí en Hummingbird (voz inglesa para dicho animal):

El amor que echa a volar para no volver se escucha en Bye bye blackbird interpretada por Joe Cocker y en Bye bye bird de Sonny Boy Williamson II:

http://www.youtube.com/watch?v=Wi4wtfPb8bA http://www.youtube.com/watch?v=rZArN9y5qZc

Y con un sentido erótico como el que algunos achacan al latino Catulo podríamos escuchar a Taj Mahal y su Corinna. La ambigüedad es fácil de observar:

I got a bird that whistles, baby got a bird, Honey got a bird, it would sing, baby got a bird, Honey got a bird, it would sing, Without my Corinna, sure don’t mean, sure don’t mean a natural thing

El amante rechazado (exclusus amator).

Catulo reconoce el enamoramiento como un pacto foedus— basado en el dualismo amor-lealtad. Así se desprende de versos como los siguientes:

Ninguna mujer puede decir que ha sido tan de verdad amada como mi Lesbia lo ha sido por mí. Nunca antes tanta fidelidad hubo en un pacto como la que por tu amor has recibido de mi parte (Catulo, Carmen 87, trad. Villalba).

Idea que se vislumbra en distintas letras de canciones de blues tales como las de Can’t believe you wanna leave, en las que el abandonado protagonista clama por los vows of love que en su día se intercambiaron los felices enamorados. Aquí el ejemplo interpretado por Johnny Winter:

Así, el amante rechazado pasa rápidamente al odio hacia esa otra persona que le ha provocado tamaños males. Aquellos votos que nos cantaba Johnny Winter se habían roto, y es que ya reconocía Catulo que lo que dice una mujer una mujer a un amante rendido hay que escribirlo sobre el viento y el agua escurridiza —mulier cupido quod dicit amanti, in vento et rapida scribere oportet aqua (Catulo, Carmen 70, trad. Villalba). El propio poeta parece que sufrió en sus carnes los desamores de Lesbia y es a ella a quien dirige sus lineas tachándola no sin dolor como lo más despreciable e insignificante —vilior et levior— para él (Carmen 72). Odio y amo —odi et amo, dice el poeta (Carmen 85).

Mean to me es el título de una canción que juega con el doble significado de la voz inglesa mean como el verbo significar y el adjetivo malvada en un trato tópico de la música blues como es el de cantarle a la mujer presa del amor y que se deshace cruelmente de su pretendiente. Aquí interpretada por Turk & Ahlert: 

Hay múltiples ejemplos de esto en la música blues, Elmore James y Mean and evil, ante lo cual ya no sabe qué más hacer, como indica constantemente en su letra:

Finalmente, el despechado Catulo —hace veinte siglos como ahora— realiza la renuntatio amoris. Trata de convencerse de dejar el asunto atrás y seguir adelante:

Desdichado Catulo, deja de hacer el tonto, y lo que ves perdido dalo por perdido. (…) Ella ya no te quiere; no seas débil ni la quieras tu tampoco, ni la sigas mientras se va, ni vivas como un desdichado, sino que aguanta y mantente firme. Adiós, amor, Catulo ya se mantiene firme, y no te buscará ni suplicará contra tu voluntad (Catulo, Carmen 8.1-13, trad. Villalba).

A pesar de ello no puede dejar de pensar en ella, y se pregunta (8.14-19) ¿quién te rondará ahora? —quis nunc te adibit?; ¿A quién le vas a parecer hermosa? —qui videberis bella?—; ¿a quién vas a amar ahora? —quem nunc ambis?—; ¿a quién besarás? —quem besiabis?—; ¿qué labios morderás ahora? —cui labella mordebis?

Bien podría decir nuestro Catulo aquello de Nunca más seré un tonto o A fool no more que canta Peter Green con un ritmo decididamente melancólico. Por su parte, Roy Hawkins en The thrill is gone repite una y otra vez que ya no se encuentra bajo su hechizo y que es libre al fin:

La infidelidad.

Finalmente, Catulo nos da a conocer que su relación con Lesbia no se trataba sino de una infidelidad. Así, se conforma diciendo que tampoco Lesbia vino a mí de la diestra de su padre, a una casa perfumada de aromas asirios, sino que me concedió amores furtivos en noches calladas, robados del regazo mismo de su marido. Por eso, tengo bastante si me concede a mí solo el día que mejor le convenga (Carmen 68B, 141-148, trad. Villalba).

Es un tema, de nuevo, muchas veces tratado por los músicos de blues. El gran Muddy Waters  afirma que You can’t lose what you ain’t never had, y compara la situación con el dinero, el cual si no lo tienes en el banco, obviamente no lo puedes gastar, de la misma manera que el amante furtivo nunca poseyó realmente a su cómplice del engaño.

En Devil got my woman de Skip James, su amante se debate entre dos amigos decidiendo regresar con el primero. Ante lo cual el protagonista clama I’d rather be the devil, to be that woman.

A ese hombre de la puerta de atrás que fue Catulo se le han dedicado canciones como Back door man de The Doors. Y desde al punto de vista femenino también destaca la expresión de another mule is kickin’ in my stall con Ma Rainey —”madre del blues”— interpretando Don’t fish my sea:

A modo de conclusión, Villalba incluso llegaría a agradecer a aquéllas mujeres que hicieron sufrir a hombres con el talento suficiente para llevar a cabo esas creaciones indelebles ya en forma de poesía latina hace dos mil años, ya en forma de compases musicales desde hace cien. Y es que de esta manera podemos disfrutar de sus obras los mundanos que pasamos en silencio —cuanto menos en cuanto a la composición artística se refiere— por dichos trances.

Odi et amo. quare id faciam,  fortasse requiris. nescio, sed fieri sentio  et excrucior.

Odio y amo, el por qué hago esto, me preguntarás. No lo sé, pero así lo siento y me atormenta. (Catulo Carmen 85, trad. Villalba).

BIBLIOGRAFÍA:

VILLALBA ÁLVAREZ, S.: «Need your love so bad. Los poemas amorosos de Catulo en las letras de blues», Tejuelo, 1, (2008), pp. 6-16.

VILLALBA ÁLVAREZ, S.: «La presencia de Afrodita y Eros en la música rock», Tejuelo, 2, (2008), pp. 78-89.

*Esta entrada está dedicada a mi amigo Gon que inicia un nuevo proyecto dedicado a la producción musical y audiovisual en general. Con mis mejores deseos, dada mi truncada carrera musical, sea esta mi pequeña colaboración.

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3 respuestas a La poesía amorosa latina y la “poesía popular” de la música blues

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  2. Álvaro dijo:

    Gran artículo, he disfrutado mucho leyéndolo y escuchándolo.
    En cuanto al famoso “tópico” del blues del “Back door man”, siempre lo vi más relacionado con lo que nos cuenta Marcial…
    http://la.wikisource.org/wiki/Epigrammaton_liber_XI#CIV

    • Marco dijo:

      Gracias Álvaro, he disfrutado yo también con el epigrama que me has propuesto. Podría ser una serie de razones por las cuales se podría excusar el infiel, ¿verdad?
      ¡Un saludo!

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